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miércoles, 20 de septiembre de 2017

Mermelada de albaricoque




Comenzamos otoño el próximo día 23, y es tiempo de usar todas esas mermeladas y confituras caseras que hemos ido preparando durante el verano con los excedentes de fruta que hemos tenido. 
Tartas de queso, rellenos para bizcochos, desayunos y meriendas... que disfrutamos más si utilizamos mermeladas caseras por su calidad y sabor especial. 




Yo, este año, ya tengo preparadas mis mermeladas de melocotón, albaricoque, higos, ciruelas e incluso peras. Con todos los árboles frutales que tengo puedo preparar gran variedad de ellas. No dejéis de probar a hacerlas, e incluso a combinar varias frutas con diferentes especias o licores.. os quedarán riquísimas y el sabor cambia mucho respecto a las que compramos en el supermercado.

Precisamente este mes de septiembre, Desafío en la cocina nos propone realizar una deliciosa mermelada, confitura o compota de cualquier fruta o verdura. Así que yo he elegido esta, que me ha salido especialmente buena porque este año he recogido unos albaricoques muy dulces.



Ingredientes

albaricoques
azúcar
limón


Pasos a seguir

En primer lugar tengo que comentaros que nunca pongo las mismas cantidades de azúcar y fruta, no lo suelo pesar, lo hecho siempre a ojo.

En un principio pelo y deshueso toda la fruta y la corto en trozos grandes que pongo en una cazuela con bastante azúcar. Por ejemplo, un kilo de fruta pelada y medio kilo de azúcar. Echo el zumo de medio limón exprimido y dejo reducir a fuego suave removiendo de vez en cuando.

Y voy probando la mermelada hasta que llega al punto de dulzor que me gusta. A veces, dependiendo de lo madura que esté la fruta necesita más o menos azúcar. Yo por eso lo hago así. Además, tampoco me gusta excesivamente dulce, me gusta que se note el sabor de la fruta.

Por otro lado, podemos triturar o no. Yo no lo hago. Me encanta la textura de la mermelada sin triturar. Eso sí, la de albaricoque si que la trituro, porque la pulpa tiene como unos hilitos que no me gusta notar.

Respecto a la textura que tiene que quedar, tenemos que tener en cuenta siempre que después de apagar el fuego, la mermelada siempre espesa un poco. Os lo digo porque más vale que apaguéis el fuego un poco antes, y cuando se enfríe comprobéis que esté espesa a vuestro gusto, de lo contrario si os pasáis en reducirla en caliente, cuando se enfríe será un mazacote.
Más vale pasarse un poco de líquida y rectificar, volviendo a reducirla un poco más que pasarse de espesa, que luego ya no tiene remedio.

Cuando esté fría, la embotáis en botes esterilizados previamente. Y a continuación, sumergís los botes boca abajo en una cazuela con agua hirviendo, tapados, durante 5 minutos.

Dejáis enfriar y podeis guardarlos en la despensa todo el año.



Si os gusta el tema de las mermeladas caseras, este mes podéis ver un recopilatorio de recetas elaboradas por mis compañer@s de desafío, que seguro os inspiran para preparar vuestras propias elaboraciones. Seguid este enlace https://desafioenlacocina1.blogspot.com/2017/09/mermeladas-y-conservas-dulces-55.html.







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