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Bizcobrownie de aguacate y cacao

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Costillas en salsa barbacoa casera


Costillas en salsa barbacoa casera
Costillas en salsa barbacoa casera


El origen de la salsa BBQ  

Como sabréis, hace siglos las técnicas de conservación de la carne pasaban por adobos, secados, salazones, ahumados,... etc. 

Fue hace más de 500 años desde el nacimiento de esta salsa que ha ido evolucionando a lo largo de los siglos. 

En primer lugar, este adobo fue utilizado para conservar la carne. En sus principios, la salsa BBQ derivaba de la conocida salsa Worcestershire tan conocida en Estados Unidos e Inglaterra allá por el siglo XIX. 

En Europa, empezó a incluirse el vinagre como ingrediente de esta salsa, época en la que Cristóbal Colón colonizaba las américas. Los europeos vieron cómo los nativos utilizaban el vinagre como método de conservación y a su vez empezaron a emplear esta técnica en sus platos. 

Fue tras la abolición de la esclavitud en Estados Unidos cuando los cocineros estadounidenses popularizaron la que hoy conocemos como salsa barbacoa.

Ya en el s.XX, gracias a los fabricantes que decidieron embotellarla, se empezó a comercializar esta salsa a nivel local y a distribuirla hasta los hogares. 

Hoy en día, la salsa barbacoa es conocida mundialmente. 

Su sabor es ahumado, ligeramente picante, de color marrón oscuro. Su base es la salsa de tomate casera, que le da el toque dulce aderezada con vinagre, almidón y salsa de soja que espesan. También se le añade whisky para darle su sabor característico. 

En la actualidad, el plato estrella que acompaña una buena salsa barbacoa son las costillas de cerdo. Un plato original estadounidense popular en todo el mundo, cuya elaboración se viene realizando de la misma manera desde hace más de cien años.

Su origen se atribuye a los estados de Tennessee, Texas, Kansas, Carolina del Norte y Carolina del Sur.

Al parecer, los indígenas de la isla de La Española (Haití y Repúbica Dominicana), cocinaban sus carnes al humo de la madera verde para convertirlo en un proceso más lento que daba ternura y jugosidad a la carne ahumada, en este caso cerdos. Los españoles llamaron a esta técnica barbacoa, los franceses "barbe a queue". 

A partir de que unos indígenas de la tribu Chiksaw cocinaron en 1540 un cerdo utilizando esta técnica para el explorador español Hernando de Soto, pasó a popularizarse por las 13 colonias británicas existentes en la época en la región de Estados Unidos. Por ello algunos de los estados americanos mencionados anteriormente se atribuyen su origen.

La receta                                                                                                                      

Una receta que va a encantar a todos los amantes de la salsa barbacoa. Esta preparación es 100% casera y queda muy bien. Mis hijos me dieron el aprobado y no dejaron ni un bocado en el plato. Les encanta la salsa barbacoa y las costillas. Probad a hacerla. El toque dulce y la salsa de tomate casera hacen que quede un sabor muy bueno.

Ingredientes:


Un costillar de cerdo grande
sal y pimienta

Para la salsa barbacoa:

aceite
sal
media cebolla
1 guindilla
200 ml. whisky
50 ml. vinagre de módena
el zumo de un limón
3 cdas. soperas de miel
3 cdas. soperas de azúcar moreno
4 cdas. soja o salsa Perrins o Worcestier
pimentón de la Vera
400 gr. salsa de tomate casera


Pasos a seguir:


Preparamos la salsa casera de barbacoa.
En una sartén con un poquito de aceite rehogamos la cebolla y la guindilla picadas muy finas. Sazonamos. Dejamos rehogar.
Añadimos el whisky y lo dejamos evaporar.
Añadimos el vinagre y el zumo de limón. Dejamos reducir.
 Añadimos la miel y el azúcar moreno y dejamos reducir.
Añadimos la salsa de soja o Perrins y la salsa de tomate. Sazonamos bien y espolvoreamos una cdta. de pimentón dulce. Dejamos reducir y probamos la salsa.
Rectificamos alguno de los ingredientes si lo consideramos necesario. Un poco más de soja, o miel... hasta que nos quede el sabor que queremos.
A mí estas cantidades me funcionaron perfectas. El sabor a barbacoa estaba muy logrado.

Ahora salpimentamos el costillar por ambos lados. Yo lo partí en cuatro trozos para manejarlo mejor.
Lo embadurnamos bien de salsa barbacoa (reservamos un poco para el final) y lo cerramos dentro de un paquetito de papel de aluminio y metemos el horno a 150º durante 100 min.

Pasado este tiempo, abrimos el paquete de aluminio, le damos la vuelta a las costillas  y volvemos a embadurnar con el resto de salsa barbacoa. Metemos al horno destapado unos 30 minutos más a 150º.

Servimos acompañado de unas patatas fritas.

Este plato se convierte en  todo un placer. Las costillas quedan jugosísimas, nada resecas, y además la carne se despega del hueso con solo mirarla. Una delicia!!





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